El aspecto exterior del edificio es el de una sólida roca, tallada con brutalidad expresiva.
Parte de ella se percibe desde el espacio interior del edificio y la parte exterior es vislumbrada incluso a través de los lucernarios.
Pero esta gran masa cuenta con su interior excavado como si fuera una geoda, tallando un espacio -la sala de conciertos- tan rico como desconcertante.